Durante el proceso de formación continua que supone el trabajo como terapeuta ocupacional en la escuela, cuando se empieza a recabar información,  a leer bibliografía y artículos de distintos paises con más recorrido en este ámbito de trabajo como Estados Unidos o Canadá, uno de las áreas de trabajo que más se menciona es la intervención en problemas de escritura. 
La escritura manual es una tarea para la que se tienen que poner en marcha componentes sensoriomotores, cognitivos, perceptivos, … además también influyen las características del entorno y los materiales.
La asociación Americana de Terapia Ocupacional (AOTA), describe las funciones  del terapeuta ocupacional en la escritura manual:

  • Demostrar cual es la postura más adecuada para la escritura
  • Medir el nivel de fuerza y resistencia
  • Analizar el control motor fino como la habilidad para sujetar el lápiz 
  • Determinar la habilidad perceptiva y visual que determina la capacidad del niño para realizar letras y formas utilizando los utensilios para la escritura
  • Ayudar a desarrollar y elaborar currículums para la escritura y colaborar con el profesor para buscar estrategias efectivas 
  • Sugerir actividades para realizar en casa que mejoren el desarrollo de las habilidades de escritura 
Por  lo tanto, el terapeuta ocupacional puede valorar e intervenir, por un lado ayudando al proceso de aprendizaje de la escritura manual y por otro ofreciendo orientaciones y pautas para compensar y remediar dificultades.
Cuando desde TO valoramos las dificultades de escritura de los estudiantes, debemos recoger información acerca de las dificultades que presenta en las actividades escritas del aula, analizamos los componentes (motrices, perceptivos, sensoriales, etc) y obtenemos datos acerca del proceso de escritura (velocidad, legibilidad, etc).

Tras la entrevista que podemos realizar con el tutor o tutora para conocer cuales son las preocupaciones o que nos puede decir acerca del estudiante, podemos realizar una valoración de aspectos sensoriales, motrices y perceptivos que nos orientarán acerca de los problemas subyacentes que pueden estar afectando al estudiante.

Para analizar o valorar las dificultades en el proceso de escritura, se pueden usar distintas herramientas de evaluación o cribado como The Handwriting Assessment Protocol del cual se acaba de publicar la tercera edición. Uno de los inconvenientes de las herramientas como esta es que están en inglés y las muestras de escritura también lo están, pero nos pueden servir de guía para la realización de nuestra valoración.

Otros factores a analizar son el entorno, en este caso, el aula, la altura de la silla y la mesa, iluminación, ubicación del estudiante con respecto a la pizarra, etc

Cuando ya hemos realizado la evaluación, podemos intervenir de distintas maneras: usando programas para remediar las dificultades con la escritura, como el programa Speed up! .

Otras veces utilizamos estrategias compensatorias o buscar soluciones para los problemas más específicos como los problemas de con el espacio entre letras o palabras, estrategias para cuando los niños aprietan mucho el lápiz y/o papel, etc…

En otros paises algun@s terapeutas ocupacionales han desarrollado programas para enseñar a los niños a escribir. Uno de los más conocidos es el Handwriting Without Tears o escritura sin lágrimas en su versión en castellano (esta versión no está completa). En su página web encontramos muchos recursos, algunos de ellos gratuitos, incluida una herramienta de screening para la escritura.

Otra opción que podemos utilizar para la escritura son las apps, por ejemplo, Handwriting Heroes es una diseñada por una TO (en inglés).

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